Díaz Bidart, director de Gabinete de la ministra de Industria: «El lobby se hace con transparencia, ética y generando complicidad con el gestor público»

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Juan Ignacio Díaz Bidart, en su toma de posesión en el Ministerio de Industria.

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ya está en marcha y comienzan a darse a conocer los primeros nombramientos dentro de cada departamento. Entre ellos figura Juan Ignacio Díaz Bidart, antiguo alumno del Postgrado de Dirección de Asuntos Públicos (PDAP) que organiza MAS Consulting y recién confirmado como director de Gabinete de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto.

Díaz Bidart ejerce este cargo desde junio de 2018, cuando se constituyó el primer Ejecutivo de Sánchez tras la moción de censura en el Congreso de los Diputados. Anteriormente fue secretario general y gerente de Marcas de Restauración (2004-2018) y concejal en el Ayuntamiento de Torrelodones (2003-2015), entre otras responsabilidades.

Licenciado en Economía por la Universidad Complutense de Madrid, tiene un Global MBA por EAE Business School y un Máster de Dirección, Gestión y Organización de Empresas por la Universidad Camilo José Cela (UCJC). También ha sido profesor asociado de la Universidad Carlos III de Madrid, donde ha impartido asignaturas de Economía Pública, Organización Industrial, Gestión Financiera y Teoría de Juegos.

En esta entrevista explica su punto de vista desde el Ministerio y cuenta su experiencia como exalumno del PDAP, cuya 10ª edición comienza el próximo 7 de febrero:

¿Cómo cambia la visión de un sector trabajando en el ámbito privado y en el sector público?

A un externo le podrían parecer actividades muy diferentes, pero la realidad dice lo contrario, tanto desde el punto de vista de la praxis como de las competencias requeridas para desarrollar la actividad. La labor sigue siendo la misma: somos gestores de estrategias de comunicación y políticas para elaborar o colaborar en el desarrollo de políticas públicas.

En el ámbito público, desde mi posición nos dedicamos desde la creación de discursos y la coordinación de la comunicación hasta la elaboración de impacto de políticas públicas, el análisis y desarrollo legislativo, las estrategias de país a nivel internacional o nacional, el estudio de políticas comparadas de otros países, las relaciones con tu grupo parlamentario propio y de la oposición, la resolución de crisis industriales o las relaciones internacionales, entre otras cuestiones. Pero si se analizan todas estas actividades en cargos directivos de asociaciones y empresas, se realizan las mismas gestiones, ya sea con más o menos responsabilidad.

En el ámbito privado, está más focalizada en la interlocución tanto con el Legislativo como el Ejecutivo, además de impulsar la relación con todos los stakeholders del sector en cuestión.  Aunque, dependiendo del tamaño de la organización, se incluyen muchas de las acciones.

Con la actual configuración política en ambas posiciones, tenemos mucha interlocución con todos los grupos parlamentarios, ya que, al no tener mayorías absolutas, hay que construirlas, y quizás esto enriquece el trabajo tanto público como privado.

Por último, me gustaría remarcar uno de nuestros principales objetivos, que es la gestión de activos intangibles. Este punto en política se tiene muy claro. Cuesta mucho construir confianza y la credibilidad, y por tanto siempre ha sido un valor en el sector privado. En la última década se le ha dado más importancia por la transparencia con la que se producen las decisiones. La necesidad de gestión de valores y activos es uno de los objetivos principales de nuestra actividad.

Ya que tiene los dos puntos de vista, ¿cómo se hace lobby en un ministerio y cómo se recibe desde ese mismo departamento?

El lobby se hace siempre con transparencia, ética y generando complicidad con el gestor público. En el pasado se iba a los políticos como un vendedor de alfombras, pero en la actualidad se necesita documentar las posiciones, hacer presentaciones claras e incorporar otros factores que transmitan conocimiento y credibilidad. Si no haces esto, no generarás buen impacto sobre el interlocutor. En algunos casos, eso lo he echado en falta.

Como gestor público tienes que escuchar a todos los stakeholders porque siempre aportan nuevas visiones que enriquecen el desarrollo normativo. Es importante generar entornos de complicidad para poder desarrollar proyectos públicos-privados.

Recordemos la frase del presidente John F. Kennedy: «Los lobistas me hacen entender un problema en 10 minutos, mientras que mis colaboradores tardan tres días». Eso es lo fundamental que tenemos que tener en la cabeza.

¿Cuáles son los principales errores que cometen las empresas a la hora de interactuar con un ministerio como en el que usted trabaja?

Lo primero es pensar en maximizar sus intereses individuales, y no en los colectivos. Los objetivos de un buen lobista también son captar y visualizar las necesidades de los administradores públicos para que todos puedan desarrollar estrategias win to win. Uno debe pensar en cómo ayudar a mejorar lo colectivo, y eso supone renunciar a alguno de nuestros objetivos empresariales.

Otro de los elementos a tener en cuenta es no llevar contenidos concretos y preparados, es un déficit.

Usted cursó el Postgrado en Dirección de Asuntos Públicos, ¿Qué le aportó esa experiencia en sus diferentes etapas laborales?

En el ámbito privado, me sirvió para tener visiones de las estrategias de otros sectores que de otra forma no habría podido tener y conocer nuevas prácticas aplicables al sector en el que me estaba moviendo, departir con interlocutores de diferentes posiciones ideológicas y mejorar en algunas competencias y conocimientos que no poseía.

En el ámbito público, me sirvió para entender y comprender el funcionamiento de alguna de las instituciones públicas con las que he tenido que relacionarme.

Además, conocer las distintas experiencias de mis compañeros me sirvió para mejorar la forma de resolver alguno de los problemas.

¿Recomendaría realizar el Postgrado? ¿Por qué?

Sí, creo que es una vivencia que deben experimentar todas aquellas personas que quieren tener algún tipo de relación con las instituciones. Además, los profesionales que imparten clases en el máster poseen experiencias vitales que enriquecen tu experiencia profesional gracias a su docencia y buen hacer.

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